lunes, 9 de febrero de 2009

Fénix: Qué susto...ya pasó!

Y casi creí que había perdido el blog! dado que lo abandoné unos meses, pensé que no lo iba a recuperar, pero la "magia de internet" (antes era "la magia de la televisión".............qué rápido que va todo....) hizo que resurgiera de las cenizas, y vuelva por más.

En próximo e inmediato post resumiré algunas cosas que pasaron, todas buenas, y retomaremos contacto más asiduo.

Como adelanto, vamos con algunos hitos:

- La Sirenita sigue de diez!!
- Corrí el K42 y logré terminar!, al final me arrastré bastante, pero llegué, sin dolores ni malestares, y fue una experiencia hermosa, verdaderamente hermosa. Uno se exprime hasta lo último, y aún así, logra sacar fuerzas de voluntad y seguir.
- Después corrí una de 15 k en Neuquén, y comprobé que de algo sirve entrenar: llegué muy bien, feliz, disfrutando el recorrido, y sin la sensación de "acá dejo el hígado".
- Vacaciones en la montaña, en carpa en un lugar mágico: Lago Filo Hua Hum, bien metido en la cordillera, y con algo genial: no hay señal de celulaaaaaaaaaaaaar!! Así uno descansa en serio y deja la demanda constante de responder pavadas!
- retome de actividades y proyectos.

Abrazos!

domingo, 12 de octubre de 2008

Minga

Minga.
Minga minga. Re minga.

En el lunfardo argentino, la palabra "minga" hace referencia en general a una negación. Es como decir: "no". Pero tiene más énfasis. Es como decir, en realidad: "no, ni ebrio...".

En el universo cómic de mi infancia, y robándole el argumento al anti-heroe Pepe Sánchez, "minga" era una tribu indígena del Perú. Eran, en realidad, los "mingas". Parece que tenían mucho oro a su alrededor, en sus montañas y en su vida, y también parece que cuando los primeros españoles llegaron a sus dominios y les ofrecieron canjear el oro por otras cosas, los indígenas respondieron con una palabra: "minga!" (o, según estudios más serios, dijeron: "mingá!", con más énfasis). Como quiera que fuera, los locales no querían entregar el oro, y a los adelantados exploradores les pareció que más que nombrarse a sí mismos, los "minga" se negaban, y asociaron la palabra a la negación.

En fin. En mi caso, digo bien fuerte "Minga!" al anzuelo que dejé en mi post anterior. Alguien creyó que yo iba a dar recetas mágicas para "soportar la crisis económica"? ...Minga!!

No hay recetas para el hombre aturdido, inseguro, atemorizado de hoy. No hay recetas que valgan para quienes no creen en nada más que en lo material, en el "tener" más que en el "ser".

Tanto en épocas de bonanza, como en épocas de crisis, no hay recetas para "zafar" (otro neologismo argentino). Para el que vive siempre buscando la "oportunidad de zafar", esta es una época difícil, complicada, agorera de males por venir.

Sin embargo, para el que está tranquilo, seguro de sí mismo y de sus convicciones, para el que guía su vida por sus decisiones y sus acciones, esta época es tan buena como cualquier otra. Para el que tiene un rumbo y sabe lo que quiere, la crisis ecónomica sólo es un leve viento en otra dirección, que se contrarresta con más empuje hacia donde quiere ir.

Siempre, siempre, es bueno saber qué quiere uno en la vida, qué quiere SER, qué quiere HACER, a dónde quiere IR, qué quiere APRENDER, qué quiere CONOCER. Con esto en mente, no hace falta ninguna receta mágica. Con esto en mente, en forma natural surgen las decisiones adecuadas para cada momento, para cada circunstancia.

Podría decir que si uno le da valor a lo IMPORTANTE, a lo VERDADERAMENTE IMPORTANTE, uno está tranquilo y asegurado de por vida. De por varias vidas!

Así que amigas y amigos, les digo...minga! vayamos a lo importante, y pongamos fuerza en ello. Miremos en nuestra alma qué somos, qué queremos ser, y luego del corazón sacaremos las fuerzas para lograrlo.

...no sé, me ha gustado la palabra "minga!". Quizás si todos la repetimos como un mantra, convenceremos a muchos de no dejarse llevar por las pavadas, y que vuelvan a mirar lo importante.

Minga! Minga!

Abrazos mingueros.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Panorámicamente hablando

En general es muy difícil sustraerse a oleadas de comportamiento que afectan a muchas personas. Las oleadas de comportamiento más conocidas por todos, son las que afectan al comportamiento económico de las personas. O sea, por ejemplo, una suba firme de la inflación, la caída de bancos muy grandes y solventes, la intervención de gobiernos que promueven la economía de mercado en el salvataje de entidades financieras, el aumento del precio de la carne, etc.
Estamos asistiendo a una situación de este tipo en los últimos días y semanas. Gracias a las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) estamos actualizados al momento de cuánto bajó o subió el Merval, el Bobespa o el Dow Jones.
Y bueno, una vez más, los argentinos nos preguntamos: ¿y ahora? ¿de qué forma novedosa perderé mis ahorros, o se depreciarán drásticamente mis bienes, o disminuirá en forma alarmante el poder adquisitivo de mis ingresos?
Una vez más, la actitud de muchos, individuos y empresas, es "hacer la plancha", "capear el temporal con tormentín", "aminorar la marcha", "todo al frío". Esto es posible en la medida en que haya "resto", en la medida en que los individuos, los grupos, las empresas, tengan reservas como para pasar el momento de incertidumbre, soportar las subas de precios, bajas de rentabilidad, subas de costos, etc.
Para aquellos en los que esta capacidad está mermada, ya sea por impericia propia en generar un resguardo, o por no haber podido nunca salir del umbral de subsistencia, los momentos actuales representan un panorama bien oscuro.
Sin embargo, no tan oscuro como para no ver las posibles salidas, las posibles medidas paliativas, las posibles acciones correctivas o preventivas que ayuden a transitar la crisis.
Soy optimista al respecto, muy optimista. Comparto con los japoneses la idea de que en toda crisis hay implícita (y a veces explícita) una oportunidad de éxito, de triunfo hacia un nuevo entorno, o hacia un nuevo paradigma.
Siendo muy pragmático a la hora de postular un objetivo frente a esta crisis financiera mundial, y también siendo muy egoísta, digo: mi interés es personal y es particular, quiero salir YO bien parado de esta situación. Y así como yo quiero salir bien parado, seguramente otros argentinos y ciudadanos del mundo también quieren lo mismo.
En el próximo post, que será en breve, comentaré algunas ideas muy simples que se me han ocurrido para superar estos momentos. Desde luego, se me ocurrieron a mí, pero antes se le ocurrieron a los millones de personas que han pasados otras crisis desde que el hombre está en la Tierra....
La foto panorámica que inicia este post, es de un hermoso lago cordillerano del Neuquén, y la subí para alentarme y alentar a lo siguiente: tratemos de mirar la foto grande, busquemos detalles más allá de lo que tenemos frente a nuestras narices. En forma insospechada, puede aparecer algo que nos ayude, y quizás no lo estamos viendo por tener unas anteojeras muy ajustadas.
Abrazos.

jueves, 7 de agosto de 2008

El Coaching Ontológico (y/o la ontología del lenguaje)

En los últimos dos días tuve un intenso contacto con mucha gente, por motivos laborales. Ayer, un mini-curso o presentación, diríamos un taller, sobre coaching ontológico y habilidades conversacionales, en el trabajo.
Y hoy, también en el trabajo, una presentación de productos de soluciones de movilidad, en particular de Blackberry en el cual conversamos animadamente con clientes y proveedores, sobre las posibilidades que se abren en el mundo de las aplicaciones móviles.

Lo que quiero contarles y compartir con Uds., es lo interesante que es ahondar en las habilidades conversacionales, bajo la mirada del coaching ontológico. La primera vez que escuché hablar del tema tuve un rechazo instantáneo: la palabra "coaching" no me pareció para nada feliz. Me trajo imágines de "conductismo", de "convenzamos de alguna forma astuta para lograr lo que queremos", de "con esto los empleados producirán más".

Bien, varios cursos y charlas con expertos en el tema me hicieron cambiar rotundamente de opinión. No voy a extenderme aquí sobre esto. Simplemente les resumiré mi parecer.

Pareciera que, una vez más, llegamos a la maravillosa conclusión de que si escuchamos, atentamente, realmente, y prestando atención a todo lo que en forma verbal y no verbal nos dice otra persona, podremos realmente entenderla, comprenderla, y así podremos luego interactuar de manera mucho más sana a nivel humano, y mucho más eficiente a nivel trabajo en equipo o proyectos.
Digo "una vez más", porque algunas cosas que son tan básicas como "ESCUCHEMOS REALMENTE Y CON ATENCIÓN Y EMPATÍA AL OTRO" (al famoso "otro", a la famosa "otredad"), digo, estas cosas nos ayudan enormente en nuestra relación con nuestros semejantes.
Si hablamos de realizar algún trabajo o tarea en un equipo laboral, caso típico, esto se vuelve más importante aún, pues podemos ahorrarnos tiempo y esfuerzo en direcciones erróneas que tomamos a veces. Por ejemplo: enfrascarnos en una discusión perdiendo el foco; no declarar abiertamente nuestras expectativas; no ser sinceros respecto de lo que buscamos; y un largo etc.

Cada vez que comenzamos una conversación con otro, mientras hablamos y lo escuchamos, nuestra mente va "conversando" internamente, y validando automáticamente todo lo que escuchamos contra nuestra escala de valores, contra nuestros prejuicios, contra nuestras creencias, contra nuestra experiencia. Es como que, ante lo primero que me dicen, yo aplico un filtro y digo: "claro, ahora me va a decir que así no se puede, pero claro, así nunca va a poder porque en realidad no quiere trabajar, es un vago"............y cosas similares. Esta "conversación interna" está tan arraigada que se inicia sola, automáticamente.

Si hacemos un pequeño esfuerzo para escucharnos y escuchar atentamente al otro, descubriremos también sus conversaciones internas, sus prejuicios. Blanqueado esto, y desde luego contando con una dosis GRANDE de generosidad y madurez para encarar un proyecto que nos beneficie a todos, el equipo puede mejorar notablemente su rendimiento y sus resultados. Es verdad: hace falta VERDADERA y GENUINA generosidad, hace falta abrirse sin miedos hacia los otros, hace falta una madurez real.

Recomiendo calurosamente los libros de Rafael Echeverría, fundador de Newfieldconsulting quien es uno de los líderes de este movimiento, junto con Humberto Maturana y otros líderes, que han logrado plasmar esta suerte de "psicología básica para conversar mejor", como me gusta decir.

Hace poco leí en un artículo de una revista de estas que suelen acompañar a los diarios del domingo, una frase interesante dentro de un artículo: "somos como personas lo que somos en el lenguaje". Si bien puede parecer exagerado, no tengan dudas de que formamos nuestro presente y nuestro futuro a partir del lenguaje, a partir de nuestras afirmaciones y promesas. El lenguaje, sin lugar a dudas, cuanto más rico es, más "ricos" nos hace a nosotros.

En fin, una vez más, todo tiene que ver con todo!

domingo, 27 de julio de 2008

La búsqueda del "acceso"...

Del acceso ... banda ancha a Internet, claro.
Hoy nadie cuestiona el hecho. Se asume que "hay que tener internet". Sobre todo aquellas personas que la emplean para su trabajo. Son millones. En la provincia del Neuquén, con la maravillosa naturaleza que tenemos, se vuelve más imperioso contar con un buen acceso a Internet, allí donde esté nuestro emprendimiento.
Pero claro, hoy, aún, el acceso "cuesta". Hoy el acceso cuesta "mucho" y no está disponible 24 hs al día, 7 días a la semana, 365 días al año.
Quizás, también en este país en el cual todos buscamos nuestro Santo Grial, nuestro escape a la felicidad, y sobre todo nuestro escape a depender de la inflación, quizás, digo e insisto, quizás muchos de nosotros no dimensionamos bien la cosa.
¿Es muy caro pagar, digamos, $900 por mes, si estando en el medio de la montaña, tengo acceso y gracias a eso convoco turistas estranjeros, que me dejan alegres sus divisas? ¿Tan jugado estoy con los números? ¿o acaso no quiero resignar nada de mi ganancia, y quiero "prosperar" ya?
¿Claro que es un tema duro, no? ¿y quién soy yo para decirle a nadie: "che, me parece que se te pasó un poquito la mano con la ambición, por ahí si invertís apenas más, lograrás mejor resultado a largo plazo"?
También...es probable que yo sea muy ingenuo, o es seguro. ¿Pensar a largo plazo, en este país?
Y bueno! Sí! Hay que pensar a largo plazo, y hay que pensarlo en ESTE país, qué tanto!
Por visiones cortoplacistas estamos como estamos, qué tanto!
En este día hermoso y soleado, no sé porqué me vino a la mente las imágenes de mis abuelos y tatarabuelos, recién bajados del barco que venía de Italia o de España, o de Rusia, etc. Esos hombres y mujeres habían sufrido en serio, hambre y guerra, y vinieron con una esperanza y una fortaleza increíble. Sabían muy bien que apostar al esfuerzo y a una visión con futuro, era lo mejor en CUALQUIER circunstancia.
Parece que los hijos y nietos de estos verdaderos héroes, o al menos algunos (no digamos que todos), no captaron bien el ejemplo, ¿no? O parece que se dejaron encandilar por alguna idea "moderna" (o mejor dicho: facilista y egoísta).
En fin, somos todos, hoy-aquí-y-ahora, responsables por lo que nos pasa.
Abrazos.